EL LETARGO DEL QUÉ HACER



Estos últimos meses todos de alguna manera hemos experimentado cambios en los últimos meses, es innegable que, desde mediados de marzo del año en curso, el mundo cambió, paulatinamente fue llegando a distintas latitudes una nueva manera de operar, operar en el trabajo, en el día a día, en el esparcimiento, en fin, en la vida.

Los estudiantes pasaron de clases presenciales a estudios en línea, entre Zoom, Facebook Live y el uso de herramientas digitales lograron llevar a cabo el fin de curso, por lo menos de este lado del planeta, hoy la mayoría se encuentra en vacaciones de verano, disfrutando desde casa. Desde el punto de vista del empleo si tienes la dicha de poder trabajar remoto, puedes atender tus quehaceres y establecer tu rutina cumpliendo con tus labores y compartiendo en paralelo con la familia desde casa. Si eres dueño de negocio y dependes de un local físico, probablemente hayas tenido que ingeniártela de acuerdo con las directrices de salud y gobierno de la zona donde habitas, si por el contrario puedes hacer llegar tus productos o servicios a través del comercio electrónico, puedes aprovechar una maravillosa oportunidad buscando posicionarte en la red de redes, el internet. Limito esta revisión hasta acá, pero así todos o casi todos en distintas circunstancias y ámbitos hemos tenido que renovarnos, adaptarnos, consciente o inconscientemente a este extraño episodio de la vida., abuelos, padres, hijos, tíos, todos desde su óptica, pudieran estar experimentando adaptaciones al nuevo medio.

Me permitiré hablar de nuestra experiencia particular, para luego avanzar. Empezaré por lo pequeños de la casa, el hecho de finalizar las clases en línea, representó un reto, tareas compartidas, inglés y matemática, español y conocimiento del medio, así nos íbamos dividiendo y adaptando, aprendiendo y en verdad buscando paciencia y pedagogía para salir adelante, en lo académico y en el ejemplo a mostrar a los pequeños, porque si algo es cierto, se lo merecen.

Desde el punto de vista laboral desde hace casi dos años me desempeño de forma remota en una maravillosa empresa y solo hemos tenido un par de reuniones presenciales en el cuartel general para planificación y encuentro, esta opción representó en su momento una línea de aprendizaje y adaptación al principio, por lo que este cambio reciente no fue necesariamente nuevo, lo que si fue nuevo fue compartir los espacios con las clases en líneas y las opciones luego de “salir” de la oficina. 

Y es aquí donde quiero llegar con este relato, el quehacer luego de hacer, por decirlo de alguna manera, la tecnología por un lado nos puede consumir, redes sociales, intercambios de información, aunado a noticieros, sobre-información del COVID y sus 1001 maneras de morir, en fin, son ladrones de tiempo que lejos de ayudar, pareciera que terminan asustándote y generando ansiedad, o hasta sentimientos de que has perdido un tiempo valioso en el vaivén de una pantalla. No se si esto pueda ser catalogado de depresión o estrés, lo cierto es que lejos de permitir que esta nueva realidad fluya, te puede hacer sentir mal… ¿Qué opciones tenemos?

En estos últimos tiempos hemos estado estudiando algo de inteligencia emocional, financiera, emprendimiento y desarrollo personal, esto no me convierte en experto, ni es la pretensión, pero siento que hemos obtenido herramientas a través de la lectura, webinars, audios y asociación positiva. Una de las claves es poder establecer metas personales, así como nos planteamos objetivos laborales, planes de trabajo, un presupuesto a ejecutar entre muchas otras facetas del mundo corporativo, así mismo, establecer metas personales, mantener el enfoque en actividades que nos permitan crecer, aprender nuevas habilidades, entre otros, pueden hacer la diferencia en estos tiempo de incertidumbre, y me atrevería a decir que en cualquiera. 

Tener la visión amplia de lo que se quiere lograr, agradecer por todo lo que se tiene y no lamentarnos por lo que nos falta y poner todos los días un poco de esfuerzo, puede hacer la diferencia, seguro hay días difíciles de desenfoque, es normal, lo importante es reaccionar y tener siempre un plan a seguir, pueden haber miles de obstáculos en la consecución de una meta, cambia la ruta, adáptate, pero no cambies la meta. Si es algo que deseas lograr, es posible. El hecho de agradecer, al menos en mi experiencia, definitivamente agradecer nos conecta con la abundancia, y cosas tan sencillas como estar sanos y tener una familia las damos por sentados y a veces olvidamos dar gracias por ello. 

En resumen, siempre hay algo para hacer, siempre puedes buscar algo nuevo para aprender, emprender un nuevo negocio, o adaptarte al nuevo mundo digital.

Una meta, un sueño, un proyecto a ejecutar, llámalo como desees desde tu profesión o circunstancia, eso puede ser el anclaje para recuperarte en tiempos de crisis personales, en momentos de apatía creativa, en momentos de querer no hacer nada, como dicen… permítete tu luto, deja que fluya y aférrate a tus sueños para seguir adelante, el primer paso es importante, rompes la inercia y todos los demás también lo son porque en cada uno hay un aprendizaje, pudiera estar disfrazado del temido fracaso, pero definitivamente te va a dejar experiencia y un paso mas hacia adelante y uno menos para llegar. 

Hoy toca desde casa, para luego poder estar donde quieras, invierte de la mejor manera tu tiempo, busca mejorar una habilidad, o aprender una nueva, busca disfrutar el tiempo productivo y notaras la diferencia. 

No soy un gurú ni psicólogo, ni experto, la idea con estas líneas es ayudar, aunque sea a una persona que se identifique y sea capaz de mejorar sus pensamientos y buscar una oportunidad para salir del letargo y encontrar un quehacer. Nosotros lo encontramos a través de un proyecto, un emprendimiento, tu puedes buscar lo que te guste o convenga, pero estar en modo búsqueda es el primer paso. Animo, si hay opciones 👍🏼

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